La planificación es un proceso mediante el cual se establecen un marco y unas líneas de actuación que conduzcan a la consecución de los objetivos preestablecidos por la empresa y expresivos de los deseos de los propietarios de la misma.
Previo al comienzo del proceso de planificación es necesario definir cuáles son las características de actuación de la empresa, es decir, cuáles son esos rasgos que permiten diferenciar la personalidad de la empresa en el mercado. A estos rasgos característicos se les denomina Política. Dicho de otra forma, la primera necesidad de una organización es "saber lo que se es, dónde está, cuál es su misión y a dónde quiere llegar".
Habrá que definir pues esas políticas en todos los aspectos de la vida de la empresa, como por ejemplo:
La Planificación, pues, es un proceso basado en la evolución pasada de la empresa que intenta, mediante el establecimiento de un marco y unas líneas de actuación, llevar a la consecución de los objetivos futuros de la misma.
Por otra parte, al estar tratando con situaciones futuras, las predicciones y auscultaciones de la posible evolución del mercado y de su incidencia en la empresa son fundamentales en el proceso de planificación, pues informa al planificador de cómo puede presentarse el futuro.
De esta forma, los responsables de la empresa podrán disponer de una información más completa y certera, en base a la cual tomen las decisiones específicas que corrijan la evolución no deseada de la empresa y la conduzcan a los fines preestablecidos.
Es ahora, al establecer la situación de la que partimos, cuando hemos de fijar los objetivos a conseguir; este establecimiento de objetivos representa la concreción de la política de la empresa.
Tales objetivos deben tener unas características básicas:
En este proceso entendemos por "PLAN DE LA EMPRESA" a la expresión cualitativa de la estrategia empresarial, y por "PRESUPUESTO" la expresión cuantitativa del plan.
El Plan Financiero, como instrumento de la planificación financiera, distingue dos niveles de actuación, que podemos observar en la figura, en función del tipo de ciclo temporal referido:
Debe ser integrado, coherente y que contemple todas las posibles incidencias en los distintos sectores de la empresa: es decir, puesto que la Planificación Total de la empresa está formada por una serie de "planes" particulares referentes a los diferentes ámbitos de la empresa (productivo, comercial, financiero, patrimonial, económico, etc.), estos "planes" particulares no deben desarrollarse independientemente unos de otros, sino que deben integrarse.
En caso contrario, la eficiencia de la planificación estaría disminuida e incluso provocaría conflictos internos, pues cada plan parcial actuaría sin tener en cuenta los demás aspectos de la empresa y por tanto contribuiría a sus objetivos particulares. Esto provocaría que en muchos casos tales objetivos serían total o parcialmente opuestos a los planes de otros sectores de la empresa, teniendo como consecuencia directa el que la empresa no funcionaría homogéneamente y por ende no llegaría con claridad al cumplimiento de sus objetivos.
Una vez formulada y especificada la Planificación General de la empresa (dentro de la cual se encuentra la Planificación Financiera, cuyo instrumento operativo es el denominado "Plan Financiero"), el paso siguiente será el de su puesta en marcha. Para que ello conduzca a los resultados apetecidos, el proceso ha de ser controlado periódicamente y con mucho rigor. De forma que en el momento que exista cualquier desviación sobre lo planificado, ésta sea detectada inmediatamente y, con la misma celeridad, tomar las medidas precisas para que tales desviaciones desaparezcan y la planificación conduzca al objetivo deseado.
Por último queremos expresar sintéticamente lo que a la empresa y al empresario va a suponer el desarrollo de una PLANIFICACIÓN FINANCIERA:
Previo al comienzo del proceso de planificación es necesario definir cuáles son las características de actuación de la empresa, es decir, cuáles son esos rasgos que permiten diferenciar la personalidad de la empresa en el mercado. A estos rasgos característicos se les denomina Política. Dicho de otra forma, la primera necesidad de una organización es "saber lo que se es, dónde está, cuál es su misión y a dónde quiere llegar".
Habrá que definir pues esas políticas en todos los aspectos de la vida de la empresa, como por ejemplo:
- Política de Personal.
- Política de Inversiones.
- Política de Financiaciones.
- Política Comercial.
- Política de Dividendos.
- Política de Amortizaciones, etc.
- ¿Cuáles son sus puntos fuertes?
- ¿Cuáles son sus puntos débiles?
- ¿Cuáles son los puntos que presentan una situación "normal"?
La Planificación, pues, es un proceso basado en la evolución pasada de la empresa que intenta, mediante el establecimiento de un marco y unas líneas de actuación, llevar a la consecución de los objetivos futuros de la misma.
Por otra parte, al estar tratando con situaciones futuras, las predicciones y auscultaciones de la posible evolución del mercado y de su incidencia en la empresa son fundamentales en el proceso de planificación, pues informa al planificador de cómo puede presentarse el futuro.
De esta forma, los responsables de la empresa podrán disponer de una información más completa y certera, en base a la cual tomen las decisiones específicas que corrijan la evolución no deseada de la empresa y la conduzcan a los fines preestablecidos.
Es ahora, al establecer la situación de la que partimos, cuando hemos de fijar los objetivos a conseguir; este establecimiento de objetivos representa la concreción de la política de la empresa.
Tales objetivos deben tener unas características básicas:
- Ser racionales.
- Ser asequibles para la empresa.
- Ser aceptados por todos los implicados en ellos.
- Estar coordinados entre sí evitando el conflicto entre objetivos.
- Formulación de objetivos y subobjetivos.
- Estudio del escenario, interno y externo, de la empresa en el horizonte del plan.
- Estudio de alternativas.
- Evaluación de tales alternativas ante los objetivos propuestos.
- Elección de la alternativa más idónea.
- Formulación de planes.
- Formulación de presupuestos.
En este proceso entendemos por "PLAN DE LA EMPRESA" a la expresión cualitativa de la estrategia empresarial, y por "PRESUPUESTO" la expresión cuantitativa del plan.
El Plan Financiero, como instrumento de la planificación financiera, distingue dos niveles de actuación, que podemos observar en la figura, en función del tipo de ciclo temporal referido:
- Si nos referimos al ciclo largo o de renovación del inmovilizado, un primer nivel de actuación contendrá el plan a UP, que en términos numéricos vendrá expresado en el denominado "Presupuesto de Capital".
- Si nos referimos al ciclo corto, y una vez definida la estructura permanente de la empresa, pasaremos a un segundo nivel de actuación definido por el plan a corto plazo, que será cuantificado en el denominado "Presupuesto de Explotación".
Debe ser integrado, coherente y que contemple todas las posibles incidencias en los distintos sectores de la empresa: es decir, puesto que la Planificación Total de la empresa está formada por una serie de "planes" particulares referentes a los diferentes ámbitos de la empresa (productivo, comercial, financiero, patrimonial, económico, etc.), estos "planes" particulares no deben desarrollarse independientemente unos de otros, sino que deben integrarse.
- Debe ser flexible. Hace referencia a que el proceso de Planificación no puede ser rígido, sino susceptible de ser modificado y/o actualizado cuando las circunstancias del mercado o de la empresa así lo aconsejen. Es necesario matizar que dichas modificaciones no deben ser caprichosas, sino que obedezcan a modificaciones sustanciales en el entorno de la empresa y/o en su ámbito interno.
- Debe ser participativo. Es decir, en su desarrollo deben participar (en mayor o menor medida) todas aquellas personas que estén implicadas en el mismo, con el objetivo de contribuir a la integración y al éxito del mismo.
En caso contrario, la eficiencia de la planificación estaría disminuida e incluso provocaría conflictos internos, pues cada plan parcial actuaría sin tener en cuenta los demás aspectos de la empresa y por tanto contribuiría a sus objetivos particulares. Esto provocaría que en muchos casos tales objetivos serían total o parcialmente opuestos a los planes de otros sectores de la empresa, teniendo como consecuencia directa el que la empresa no funcionaría homogéneamente y por ende no llegaría con claridad al cumplimiento de sus objetivos.
Una vez formulada y especificada la Planificación General de la empresa (dentro de la cual se encuentra la Planificación Financiera, cuyo instrumento operativo es el denominado "Plan Financiero"), el paso siguiente será el de su puesta en marcha. Para que ello conduzca a los resultados apetecidos, el proceso ha de ser controlado periódicamente y con mucho rigor. De forma que en el momento que exista cualquier desviación sobre lo planificado, ésta sea detectada inmediatamente y, con la misma celeridad, tomar las medidas precisas para que tales desviaciones desaparezcan y la planificación conduzca al objetivo deseado.
Por último queremos expresar sintéticamente lo que a la empresa y al empresario va a suponer el desarrollo de una PLANIFICACIÓN FINANCIERA:
- Va a facilitar al empresario su gestión, en tanto en cuanto le va a proporcionar un camino a seguir para conseguir sus fines.
- Le va a marcar una pauta racional de comportamiento en el futuro, ayudándole a centrar su estrategia en el mercado.
- Le va a evitar el estar pendiente continuamente de plantearse a dónde va y por dónde. Solo deberá estarlo de que esa planificación se lleva a cabo y de tomar decisiones a c/p para corregir las posibles desviaciones.
- Le dotará de una personalidad y seriedad en su gestión.
- Le permitirá enfrentarse eficazmente a las fluctuaciones del mercado. Facilitará cada vez más la integración y la colaboración de todos los sectores de la empresa.
- Facilitará información sobre la eficacia y eficiencia de las distintas secciones de la empresa, lo que en procesos sucesivos ayudará a la mejora de las mismas y a la toma de decisiones.
- Fomenta la autocrítica.
- Permitirá conocer, en cierta medida, el riesgo en la gestión empresarial.