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martes, 4 de diciembre de 2007

Introducción

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Existen factores no controlables por las entidades de crédito ni por su clientela y que influyende modo notable en el coste del dinero para financiación de las empresas, y en esencia son:la situación presente y previsiones de endeudamiento de las Administraciones públicas y la política de su financiación, así como de las empresas públicas; la instrumentación de la política monetaria interior y de cambio de la peseta, así como las medidas económicas y el comportamiento de gasto e inversión de los agentes sociales, que determinan la evolución de la inversión, el empleo y la tasa de inflación. Finalmente, la política fiscal y de financiación de la seguridad social.
En conjunto, el comportamiento de todos los factores a los que nos hemos referido en el párrafo anterior no ha sido favorable durante muchos años en nuestro país para una reducción sustancial de los costes financieros de las empresas. Es bien conocido que en 1993 se inició un cambio de tendencia muy importante con bajadas considerables de los tipos de interés directores del mercado de dinero y de otros tipos influyentes en el coste del crédito. Pero el descenso de tipos no ha se ha producido con la misma intensidad en las operaciones bancarias que en los tipos básicos de los mercados de dinero y deuda.

Competitividad y Capacidad de Generar Valor Añadido como Factores Determinantes de la Prima de Riesgo

La prima de riesgo está influenciada, en el caso del crédito a las empresas, además de por la solvencia patrimonial, por su capacidad de generar valor añadido y conseguir un apalancamiento financiero positivo, señal de que se ha producido la cobertura de todos los costes, amortizaciones e impuestos, incluido el coste financiero de los recursos ajenos, y ha quedado un superávit para remunerar los recursos propios. Como veremos más adelante, éste no ha sido el caso de las empresas españolas en numerosos años. El problema de la competitividad de la empresa española está presente constantemente en todo tipo de análisis de los resultados de la misma e influye en su calificación crediticia. Entre las causas más destacadas de la baja competitividad se conviene en el insuficiente nivel de tecnificación y en los efectos nocivos de la rigidez del mercado de trabajo, que han originado en los últimos años subidas nominales de los costes salariales muy por encima de la productividad y una falta absoluta de elasticidad ante las variaciones de la demanda, ineficiencias que no han sido corregidas de modo suficiente con las medidas introducidas en los últimos años. La información disponible de la Central de Balances del Banco de España, correspondiente a los tres primeros trimestres de 1996, pone de relieve la ralentización de la actividad en dicho período y un crecimiento en los costes de personal, sin crecimiento de las plantillas, que ha superado apreciablemente a la inflación, si bien, el resultado neto mejora a causa de un descenso apreciable de los costes financieros, amortizaciones y provisiones, pero se advierte que «el resultado de las empresas no puede sostenerse, en el futuro, a partir de la evolución de estas partidas, por lo que es necesario que los gastos de personal, especialmente el crecimiento de las remuneraciones medias, sigan una evolución congruente para mantener el crecimiento de la inversión y del empleo.»
No obstante, entendemos que en 1997 los tipos de interés del crédito bancario a las empresas serán aún más reducidos en promedio que los de 1996, y el riesgo de morosidad ha mejorado de modo, por lo que es factible una mayor demanda de crédito para inversión y un aumento de la actividad acorde con las previsiones macroeconómicas.
Es evidente que la posibilidad de reconversión o tecnificación de numerosas actividades que tienen un componente intensivo en mano de obra resulta mínima o exige un período de adaptación muy largo (por ejemplo, la agricultura, el comercio, la manufactura textil, la del calzado, por citar sólo algunas), sin que por otra parte pueda impedirse la competencia de productos importados de terceros países de rápido desarrollo o el traslado de la demanda a los mismos, como es el caso del turismo, que de todas formas se está viendo beneficiado enlos últimos años de situaciones exógenas a la capacidad competitiva intrínsecamente empresarial.
Por todo ello, debe tenerse muy presente que la concesión de crédito bancario, especialmente para coadyuvar a financiar inversiones de ampliación o mejora de la actividad productiva o la implantación de nuevas empresas, va precedida de una valoración de la eficiencia a medio y largo plazo de los objetivos empresariales.
Las entidades de crédito han tenido que incorporar a su gestión del crédito sistemas más rigurosos y nuevas estrategias en sus inversiones, y por otra parte, las empresas en volumen apreciable han buscado nuevas fuentes de financiación, aunque especialmente las pequeñas y medianas siguen encontrando dificultades para obtener recursos alternativos al crédito bancario y en éste encuentran menor receptividad a sus demandas por cuanto hemos indicado. Sólo en parte reducida se eliminan los inconvenientes apuntados mediante programas de subvenciones de tipos de interés para créditos a PYME y la aportación de garantías por sociedades de garantía recíproca.
Ahora bien, la competencia tendrá que incrementarse en este segmento de clientela, puesto que los productos para los clientes personales tienen un nexo muy fuerte cuando éstos son a su vez empresarios.

Análisis de la Evolución de los Costes Financieros de las Empresas

A continuación analizaremos los costes financieros de las empresas con datos del Análisis Económico-Financiero de las Empresas efectuado por la Central de Balances del Banco de España, con comparaciones que permiten apreciar más la influencia de los costes financieros en relación con otros datos de la cuenta de explotación y del balance. Evolución de la tasa de coste financiero sobre la deuda media y sobre las ventas. En la serie A1 se aprecia la evolución de esta tasa, referida a toda clase de financiación con recursos remunerados y proporcionada por el estudio de la Central de Balances del Banco de España. Esta tasa no refleja el coste efectivo del crédito bancario, puesto que queda englobado con otras muy diversas formas de financiación, a lo que nos referimos al comentar la serie A4. No obstante, hay que resaltar el importante descenso conseguido desde 1991, si bien hay un ligero repunte en el último año recogido, aunque seguramente los datos de 1996 marcarán una nueva reducción relativa de este coste.

Cuadro 1 (Click para ampliar)

El tanto de coste financiero sobre ventas, que aparece en la serie A2, es bastante elevado, muy superior al de los principales países. Durante varios años, esta tasa ha estado creciendo, pero en 1994 y 1995 los descensos son muy importantes y esta tendencia se mantendrá en 1996. De todas formas, el apalancamiento todavía es pobre y su principal significado cuando la reducción del coste ya no puede ser muy grande es que hay que aumentar la eficiencia de las empresas, haciendo crecer su volumen de negocio por cada unidad de recursos empleados.
En la serie A4, lo primero que se aprecia es el sesgo a la baja de los denominados gastos financieros en relación con el coste de la financiación bancaria, por la inclusión de otros procedimientos de obtención de recursos ajenos. Además de un desglose significativo del coste de recursos ajenos por grandes sectores de actividad económica, en este cuadro se incluye este ratio con desagregación por empresas pequeñas (menos de 100 trabajadores), medianas (desde 100 trabajadores hasta menos de 500) y grandes (desde 500 trabajadores) desglosándose estas últimas en públicas y privadas.

Cuadro 2 (Click para ampliar)

En todos los años se aprecia la notable diferencia entre el ratio de costes para las pequeñas empresas en relación con los otros segmentos: un 33% superior al ratio de las grandes y un 23% por encima del de las medianas. Es también significativo el menor coste para la gran empresa pública, favorecida por la consideración del riesgo frente a la empresa privada, pese a que su morosidad es igual o superior.

Ratios de endeudamiento. En los costes financieros influye también el grado en que las empresas utilicen el crédito comercial no remunerado, es decir, la financiación por proveedores, que será tratado en profundidad en epígrafe posterior.

La relación que permite esa observación es la que compara los dos pasivos (PT=pasivo total; PR=pasivo remunerado) con el patrimonio neto (PN) de las empresas (series B1 y B2) y a su vez los dos ratios entre sí (serie B3) para mostrar, por diferencia, el porcentaje que representa la deuda no remunerada, formada principalmente por crédito comercial, con el pasivo total, y que como puede verse ha repuntado de nuevo de modo notable en los años 94 y 95. En algunos sectores, como el de las grandes superficies y otros de elevada concentración productiva, se está incrementando a niveles insoportables para los proveedores la financiación de éstos, vía un alargamiento en los plazos de pago, lo que está siendo objeto de debate por las dificultades de conseguir una fórmula que evite los efectos nocivos de posiciones dominantes.
El incremento del patrimonio neto en relación con pasivo remunerado en los dos últimos años y que continúa en 1996 influye lógicamente en los costes financieros y si además estos son más baratos la presión de este gasto sobre el resultado bruto disminuye. En los tres primeros trimestres de 1996, la Central de Balances del Banco de España estima que la variación sobre 1995 de los gastos financieros es de –12,1%, distribuyéndose en –5,9% por el descenso de los tipos de interés y en un –6,2% por el descenso del endeudamiento remunerado. Es evidente que si la rentabilidad sobre recursos totales crece y es, como lo viene siendo en 1995 y 1996, superior al coste de la financiación ajena, el apalancamiento sería mayor aún si se mantuviera la relación recursos propios/ajenos retribuidos. Esto naturalmente sólo tiene significado cuando la solvencia y estructura patrimonial se prestase a un mayor endeudamiento que permitiera un volumen de actividad mayor o nuevas inversiones con rendimientos marginales iguales o mejores. Veremos a continuación la evolución del apalancamiento sobre el activo neto, junto con otros ratios significativos.
La carestía de los recursos ajenos y la insuficiencia en la generación de valor añadido perduró durante los años 90 a 93, llegando a resultados negativos en este último año y a partir de 1994 inicia una recuperación que se acrecienta en los tres primeros trimestres de 1996, pero eso no evita que el apalancamiento financiero siga siendo negativo, tal como refleja la serie B4, que comprende la evolución de los siguientes ratios presentados en el estudio de la Central de Balances del Banco de España con datos hasta 1995:

Cuadro 3 (Click para ampliar)
  • R.1 = Rentabilidad del Activo neto, que es el porcentaje que representa la suma del resultado neto total más los gastos financieros en función del total del activo neto (igual al pasivo remunerado, es decir, el activo total menos el pasivo no remunerado, o también los recursos propios más los ajenos remunerados).
  • R.1' = Igual que el anterior, pero después de impuestos.
  • R.2 = Coste de la financiación ajena remunerada, que es el porcentaje que representan los gastos financieros sobre los recursos ajenos con coste.
  • R.3 = Rentabilidad de los recursos propios, que es el porcentaje que representa el Resultado neto total sobre los recursos propios.
  • R.4 = Apalancamiento financiero antes de impuestos:
    • Apalancamiento positivo R.1 – R.2 > 0 = Apalancamiento financiero positivo, es decir cuando la rentabilidad del activo neto es mayor que la tasa de coste de los recursos ajenos.
    • Apalancamiento negativo R.1 – R.2 < 0 =" Apalancamiento">
  • R.4' = Igual que el anterior, pero después de impuestos, tomando los ratios R.1’ y R.2.
  • R.5 = Ratio de endeudamiento, expresado en el porcentaje que representan los recursos ajenos con coste sobre el pasivo remunerado o activo neto. Este ratio difiere del que refleja el endeudamiento total sobre el activo total.
Como anteriormente indicamos, para 1996 los ratios de rentabilidad serán más favorables, pero ello ya hemos visto que tiene su origen tanto en una disminución de la tasa de financiación ajena como de la reducción del endeudamiento. Pero es muy probable que la tendencia de esos parámetros a la baja no continúe o lo haga de modo más pausado, por lo que los resultados finales pudieran empeorarse si se producen incrementos de los costes de personal no compensados por incremento de resultados con origen en un mayor volumen de actividad.

Cuadro 4 (Click para ampliar)

Relación componentes del valor añadido/costes financieros. La serie C muestra la participación en el valor añadido de los costes financieros (denominados ahora por la Central de Balances del Banco de España "intereses por financiación recibida sobre recursos ajenos con coste"), es decir, qué posición relativa ocupan en el reparto de las rentas generadas que forman el valor añadido, para lo que basta calcular el porcentaje que sobre los costes financieros representan los demás componentes de ese valor añadido, lo que permite apreciar el peso relativo de los costes financieros en el esfuerzo empresarial. No es una forma de análisis muy usual, pero es bastante ilustrativa a los fines de esta obra y es de interés para apreciar claramente en qué medida el esfuerzo de la actividad empresarial sirve a cada una de las partes a las que va destinado el valor añadido generado por esa actividad.

La variación de la proporción que los costes financieros representan sobre el total de la renta empresarial generada no está causada por la cuantía de dichos costes o el volumen de la financiación exclusivamente, sino por el comportamiento de todos los elementos en que se reparte la renta y el volumen de ésta. De la observación de las cifras de la serie C se deduce que hasta 1993 la relación costes financieros/valor añadido se venía deteriorando, invirtiéndose la tendencia en 1994 que continúa en 1995, como también en las estimaciones para 1996, pero más en este último año por un mayor descenso de los costes financieros que por un crecimiento del valor añadido.

Cuadro 5 (Click para ampliar)

Estructura por fuentes y plazos de la deuda financiera. La participación del sector bancario en la financiación empresarial del sector privado continúa siendo fundamental, como puede apreciarse en la serie D. Las modalidades varían como consecuencia del mayor protagonismo de las fórmulas crediticias basadas en la titulización y desintermediación, por lo que el descenso de la relación de financiación bancaria sobre la total remunerada en los años 93 y 94 no es especialmente significativo.

Cuadro 6 (Click para ampliar)

Cuadro 7 (Click para ampliar)
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