En estos momentos ya tenemos cuantificado el Presupuesto de Capital y además manteniendo la igualdad básica patrimonial entre las estructuras económica y financiera. Pero ello, no es suficiente para dar carpetazo final a la elaboración del Presupuesto y su inmediata puesta en marcha.
Efectivamente, lo desarrollado con anterioridad no presupone que la empresa permanezca u obtenga el equilibrio necesario y buscado para su funcionamiento normal. El equilibrio entre aplicaciones y orígenes no sólo es necesario en la estructura de partida de la empresa, sino en el presupuesto, expresivo de la cuantificación de sus estrategias y objetivos.
Concluimos que el equilibrio en el presupuesto es necesario obtenerlo, por lo que nos obliga a encontrar un perfil presupuestario cercano a cero, para el cual orígenes y aplicaciones se igualen o tiendan a ello con un mínimo de variación. El aceptar la necesidad de un equilibrio perfecto sería un camino erróneo, por lo que se hace necesario considerar un cierto margen de flexibilidad, tanto por exceso como por defecto respecto al saldo final cero.
El aceptar un margen de flexibilidad nos obliga, asimismo, a definir los márgenes a que estamos dispuestos a aceptar un presupuesto como definitivo o bien los criterios para ello. Una condición necesaria para conseguir el equilibrio buscado sería la consecución de un "saldo final próximo a cero". El alejamiento de este punto de referencia alteraría el equilibrio del presupuesto, inflando (sobre-financiación del circulante), o reduciendo en su caso (necesidad de financiación de circulante), el fondo de maniobra en balance.
Definimos en este contexto la VIABILIDAD del Presupuesto de Capital cuando su saldo acumulado final es NO NEGATIVO. Por transitividad se define el concepto de "REVISIÓN Presupuestaria", a la reformulación parcial que se hace necesaria cuando el presupuesto no es viable.
Así pues, todo presupuesto inviable es necesariamente revisable, no siendo cierta su viceversa. De esta forma, el presupuesto definitivo (viable y, en su caso, revisado) da lugar al alcance de los objetivos establecidos por la empresa de una forma óptima. En resumen, habremos concluido el proceso presupuestario cuando nuestro presupuesto de capital cumpla las siguientes condiciones:
Efectivamente, lo desarrollado con anterioridad no presupone que la empresa permanezca u obtenga el equilibrio necesario y buscado para su funcionamiento normal. El equilibrio entre aplicaciones y orígenes no sólo es necesario en la estructura de partida de la empresa, sino en el presupuesto, expresivo de la cuantificación de sus estrategias y objetivos.
Concluimos que el equilibrio en el presupuesto es necesario obtenerlo, por lo que nos obliga a encontrar un perfil presupuestario cercano a cero, para el cual orígenes y aplicaciones se igualen o tiendan a ello con un mínimo de variación. El aceptar la necesidad de un equilibrio perfecto sería un camino erróneo, por lo que se hace necesario considerar un cierto margen de flexibilidad, tanto por exceso como por defecto respecto al saldo final cero.
El aceptar un margen de flexibilidad nos obliga, asimismo, a definir los márgenes a que estamos dispuestos a aceptar un presupuesto como definitivo o bien los criterios para ello. Una condición necesaria para conseguir el equilibrio buscado sería la consecución de un "saldo final próximo a cero". El alejamiento de este punto de referencia alteraría el equilibrio del presupuesto, inflando (sobre-financiación del circulante), o reduciendo en su caso (necesidad de financiación de circulante), el fondo de maniobra en balance.
Definimos en este contexto la VIABILIDAD del Presupuesto de Capital cuando su saldo acumulado final es NO NEGATIVO. Por transitividad se define el concepto de "REVISIÓN Presupuestaria", a la reformulación parcial que se hace necesaria cuando el presupuesto no es viable.
Así pues, todo presupuesto inviable es necesariamente revisable, no siendo cierta su viceversa. De esta forma, el presupuesto definitivo (viable y, en su caso, revisado) da lugar al alcance de los objetivos establecidos por la empresa de una forma óptima. En resumen, habremos concluido el proceso presupuestario cuando nuestro presupuesto de capital cumpla las siguientes condiciones:
- Ser viable.
- Tener un superávit final no relevante.
- Tener un perfil próximo a cero.