Desde un plano teórico, la economía financiera o finanzas en general, se ha situado siempre en el ámbito de la administración de empresas. Sin embargo, a medida que ha ido evolucionando la función financiera de las empresas y el papel del directivo financiero, tal y como se verá en posterior epígrafe, la gestión empresarial desde el punto de vista de las finanzas ha tenido que ampliar su círculo de estudio para incorporar variables no sólo empresariales, sino también indicadores económicos generales.
Hoy en día, un analista, un director financiero, debe analizar, además de los estados patrimoniales de la empresa, la situación económica general para poder vislumbrar e incluso predecir la evolución futura de los mismos y las consecuencias que en su negocio puedan dar lugar, con el fin de planificar y resolver cuantas incertidumbres se puedan plantear desde una situación de conocimiento de la coyuntura.
Hay que pasar desde una concepción interna de la empresa a una visión más amplia de la función financiera como papel mediador entre las operaciones reales de la empresa, de carácter interno, y los mercados financieros externos (véase figura 1).
Las operaciones reales son el objeto del funcionamiento de la empresa, y se constituyen como demandantes de fondos para su realización. Por su parte, los mercados financieros proporcionan esos fondos necesarios para el normal desarrollo de la actividad empresarial. Es por ello que surge la función financiera del directivo para mediar entre ambas partes, empresa y mercado financiero, y evitar en la medida de lo posible los problemas o tensiones que se puedan producir entre ellos.
Este papel mediador del director financiero es la base de lo que en un sentido más amplio se denomina actividad financiera o mecanismo existente en el sistema financiero que posibilita a transferencia de recursos de las unidades con exceso de liquidez a las unidades con necesidad de liquidez.
Bajo la denominación general de mercados financieros se encuentra un conjunto de mercados que tienen como materia prima el dinero y los diversos activos y disponibilidades líquidas, valores mobiliarios y otras formas de activos financieros. En estos mercados, la transmisión de los recursos se instrumenta a través de los activos financieros, que representan derechos de cobro frente a un tercero. En realidad podríamos decir que sólo existe un mercado financiero, utilizándose el plural para designar a los distintos segmentos del mismo.
Como mercados financieros no sólo se conoce el lugar donde se realizan las transacciones, sino también los mecanismos y procedimientos mediante los cuales se intercambian los activos financieros y se fijan los precios de los mismos. El lugar físico de los mercados financieros ya no resulta una característica importante, pues se ha dado paso a la compraventa de activos a través de redes informáticas cuyas terminales se encuentran en manos de los intermediarios financieros.
Las funciones que se atribuyen a los mercados financieros son las de:
1º. De tipo institucional:
3º. Respecto al grado de transformación de los activos que se negocian:
La apertura al exterior, centrada en los aspectos financieros, se refiere al creciente flujo de fondos de España al Exterior y al contrario. La consecuencia principal de este hecho es la necesidad de aumentar el ámbito de estudio a los mercados financieros exteriores y no sólo el doméstico, en cuanto se refiere a tipos de interés de otras monedas, aprovechando unos precios más competitivos en algunos casos, o la posibilidad de financiarse en otras monedas a partir de la libertad de cobros y pagos con el exterior, aunque en este sentido hay que tener presente el riesgo de tipo de cambio. La internacionalización de las economías respecto a la implantación de la moneda única, traerá como consecuencia la desaparición a medio plazo de las monedas alternativas (marco, franco, libra, etc.), y una concentración de la actividad en un número menor de divisas (dólar, yen y euro).
La transformación que el sistema financiero español está viviendo a partir de los años setenta, motivada principalmente por la necesidad de homologarse a los sistemas de países más desarrollados, sigue en estos momentos. La profundización financiera de la economía, la apertura al exterior, el proceso de desintermediación financiera, la institucionalización de la inversión y la transformación del sistema bancario son los rasgos que caracterizan las dos últimas décadas de cambios en nuestro sistema financiero. Aunque en capítulos posteriores desarrollaremos más ampliamente cada uno de estos aspectos, a continuación vamos a adelantar las tendencias que presentan en general los mercados financieros:
En el primer caso, la integración de los mercados posibilita la negociación sin interrupciones de los mercados de divisas, segmentos de los de acciones y bonos, futuros y opciones, etc.
En el segundo caso, la globalización supone la oferta de una más amplia gama de servicios que da lugar a un acercamiento entre las instituciones, haciendo desaparecer las diferencias entre ellas.
Esta tendencia obliga a las empresas a mejorar sus sistemas informativos sobre los mercados extranjeros y a plantearse sus estrategias en dos sentidos:
De todas formas, lo que intentan realizar las autoridades en este sentido es centrar la regulación en la garantía de la solvencia de las entidades y en la protección del cliente. Es por ello que mucha gente habla de nueva regulación en vez de desregulación. El sector financiero es muy importante en la actividad real, por lo que siempre estará regulado en mayor o menor medida.
En este sentido, podríamos identificar la innovación financiera como la actividad que provoca alguna de las siguientes situaciones:
Hoy en día, un analista, un director financiero, debe analizar, además de los estados patrimoniales de la empresa, la situación económica general para poder vislumbrar e incluso predecir la evolución futura de los mismos y las consecuencias que en su negocio puedan dar lugar, con el fin de planificar y resolver cuantas incertidumbres se puedan plantear desde una situación de conocimiento de la coyuntura.
Hay que pasar desde una concepción interna de la empresa a una visión más amplia de la función financiera como papel mediador entre las operaciones reales de la empresa, de carácter interno, y los mercados financieros externos (véase figura 1).
Las operaciones reales son el objeto del funcionamiento de la empresa, y se constituyen como demandantes de fondos para su realización. Por su parte, los mercados financieros proporcionan esos fondos necesarios para el normal desarrollo de la actividad empresarial. Es por ello que surge la función financiera del directivo para mediar entre ambas partes, empresa y mercado financiero, y evitar en la medida de lo posible los problemas o tensiones que se puedan producir entre ellos.
Este papel mediador del director financiero es la base de lo que en un sentido más amplio se denomina actividad financiera o mecanismo existente en el sistema financiero que posibilita a transferencia de recursos de las unidades con exceso de liquidez a las unidades con necesidad de liquidez.
Bajo la denominación general de mercados financieros se encuentra un conjunto de mercados que tienen como materia prima el dinero y los diversos activos y disponibilidades líquidas, valores mobiliarios y otras formas de activos financieros. En estos mercados, la transmisión de los recursos se instrumenta a través de los activos financieros, que representan derechos de cobro frente a un tercero. En realidad podríamos decir que sólo existe un mercado financiero, utilizándose el plural para designar a los distintos segmentos del mismo.
Como mercados financieros no sólo se conoce el lugar donde se realizan las transacciones, sino también los mecanismos y procedimientos mediante los cuales se intercambian los activos financieros y se fijan los precios de los mismos. El lugar físico de los mercados financieros ya no resulta una característica importante, pues se ha dado paso a la compraventa de activos a través de redes informáticas cuyas terminales se encuentran en manos de los intermediarios financieros.
Las funciones que se atribuyen a los mercados financieros son las de:
- Poner en contacto a los distintos agentes económicos: prestatarios, prestamistas, etc.
- Constituirse en mecanismo de fijación de precios de los activos.
- Proporcionar liquidez a los activos, si el mercado se encuentra desarrollado.
- Reducir plazos y costes de intermediación.
1º. De tipo institucional:
- Transparencia: Posibilidad de obtener información relativa al mercado de una forma fácil, barata y rápida.
- Libertad: En cuanto a la no existencia de limitaciones de entrada o salida de compradores y vendedores, respecto a poder negociar plazos y cantidades deseadas, y en cuanto a la formación del precio.
- Profundidad: Un mercado se dice que es profundo cuando existen órdenes de compra y de venta por encima y por debajo del precio de equilibrio, es decir, existen curvas de oferta y de demanda. La profundidad del mercado elimina las oscilaciones fuertes del precio de los activos.
- Amplitud: Un mercado es amplio cuando las órdenes de oferta y de demanda a ambos lados del precio de equilibrio existen en cuantía significativa, esto es, existe elasticidad en las curvas de oferta y de demanda del mercado.
- Flexibilidad: Un mercado es flexible cuando ante cualquier variación en el precio de un activo, por pequeña que ésta sea, aparecen rápidamente nuevas órdenes de compra y de venta.
3º. Respecto al grado de transformación de los activos que se negocian:
- Mercados sin transformación: En los que no existen intermediarios, y los activos que se negocian en el mismo no sufren ninguna transformación al pasar de uno a otro tipo de agentes económicos.
- Mercados con transformación: En los que encontramos los intermediarios financieros y los activos negociados se transforman en sus características cuando pasan de las manos de un agente económico a las de otro.
- Mercado de búsqueda directa: Oferentes y demandantes de fondos han de localizarse directamente para el intercambio de los activos financieros. Este tipo de mercado se da en todas las operaciones de banca al por menor.
- Mercado de comisionistas (brokers): Existen agentes especializados que ponen en contacto oferentes y demandantes, por cuya función cobran una comisión. La existencia de estos agentes se da por el gran volumen de operaciones de algunos mercados que hace que se produzcan economías de escala. Mercados donde pueden darse estos agentes son los mercados de divisas y los interbancarios.
- Mercado de mediadores (dealers): El mediador compra el activo y lo vende a otro agente, es decir, toma posiciones por cuenta propia. Su beneficio radica en el margen que obtiene entre el precio de compra y el precio de venta. Su presencia en los mercados proporciona liquidez y profundidad. Cuando los mediadores se comprometen a cotizar de forma permanente precios de compra y de venta para un determinado activo se les denomina creadores de mercado (market makers). La tendencia actual de los mercados financieros es la de convertirse en mercados de mediadores, ya que no eliminan la presencia de comisionistas y su existencia es beneficiosa para el sistema, mejorando el nivel de eficiencia de los mercados. Esto se puede comprobar en la reforma de la Bolsa española, por ejemplo, en la que al margen de otras cuestiones se introdujo la figura de los mediadores para aumentar su liquidez.
- Mercado de subasta: El precio se determina en un proceso único y común sin la presencia de mediadores. Normalmente este tipo de mercados se encuentran centralizados y cuentan con mecanismos de amplia difusión de órdenes.
- Mercados monetarios: Se negocian activos financieros a corto plazo y a los que está asociado un reducido riesgo y alta liquidez. Lo que no se encuentra tan claro en lo referente a los activos que se negocian en estos mercados es la línea divisoria entre el corto y el largo plazo, puesto que en ellos también se contratan incluso títulos a tres o cinco años (medio plazo), por lo que serán en última instancia las características de elevada liquidez y bajo riesgo las que determinen este tipo de mercado.
- Mercados de capitales: Se negocian activos financieros a largo plazo y comprende las operaciones de inversión y financiación. Dentro de los mercados de capitales tenemos el mercado de valores y el mercado de créditos.
- Mercado de valores: Se trata del mercado más importante y se divide a su vez en mercado de renta fija y mercado de renta variable. Se desarrollan fundamentalmente en las bolsas y proporcionan capital a riesgo y capital en diferentes formas de deuda, a los emisores de valores con apelación al ahorro público. El mercado primario de valores introduce títulos a largo plazo o de inversión permanente, pero con la cualidad de ser negociables de inmediato en los mercados secundarios de valores, lo que permite conjugar el alto grado de inmovilización de los fondos frente al emisor y un grado aceptable de liquidez en función de la calidad de los valores.
- Mercado de créditos: Al igual que el anterior, aunque en menor medida, constituye el mecanismo mediante el cual se trasvasan los recursos de los ahorradores a los inversores. Son intermediados en un volumen considerable por las entidades de crédito que captan el ahorro y atienden la demanda de fondos.
- Mercados primarios: Se trata del mercado en el que tiene lugar la colocación de los activos primarios del emisor al inversor a cambio de los fondos con los que financiarse. Por lo tanto, un activo financiero es objeto de una única negociación en un mercado primario. Una vez emitidos, estos activos pueden ser objeto de compraventa en el mercado secundario, si cumplen la característica de ser negociables legalmente.
- Mercados secundarios: En este mercado, los adquirentes de los títulos los compran a sus propietarios y no al emisor como ocurría en el mercado primario. Indudablemente, en este mercado no existe ninguna nueva financiación, no hay transferencia de recursos hacia la inversión productiva.
- Mercados al contado: La contrapartida se realiza en el momento de cerrar la operación (al mismo día).
- Mercados a plazo: La contrapartida se entrega en un momento posterior al de haber cerrado la operación.
- Mercados de moneda nacional: Los activos que se negocian vienen todos referenciados en la moneda del país de que se trate.
- Mercados de divisas: Los activos negociados se encuentran nominados en moneda diferente a la nacional, e incluso las monedas extranjeras, divisas, son objeto directamente de negociación.
- Mercados organizados: Son aquellos mercados en los que se negocia gran diversidad de activos de forma simultánea, normalmente en un único lugar, y sujeto a diferentes normas y reglas a las que necesariamente han de atenerse. El ejemplo típico es la bolsa de valores.
- Mercados no organizados (over the counter, OTC): Se trata de aquellos mercados en los que no existen reglas y normas de intercambio y las características de las compraventas de los activos son fijadas libremente por las partes.
La apertura al exterior, centrada en los aspectos financieros, se refiere al creciente flujo de fondos de España al Exterior y al contrario. La consecuencia principal de este hecho es la necesidad de aumentar el ámbito de estudio a los mercados financieros exteriores y no sólo el doméstico, en cuanto se refiere a tipos de interés de otras monedas, aprovechando unos precios más competitivos en algunos casos, o la posibilidad de financiarse en otras monedas a partir de la libertad de cobros y pagos con el exterior, aunque en este sentido hay que tener presente el riesgo de tipo de cambio. La internacionalización de las economías respecto a la implantación de la moneda única, traerá como consecuencia la desaparición a medio plazo de las monedas alternativas (marco, franco, libra, etc.), y una concentración de la actividad en un número menor de divisas (dólar, yen y euro).
La transformación que el sistema financiero español está viviendo a partir de los años setenta, motivada principalmente por la necesidad de homologarse a los sistemas de países más desarrollados, sigue en estos momentos. La profundización financiera de la economía, la apertura al exterior, el proceso de desintermediación financiera, la institucionalización de la inversión y la transformación del sistema bancario son los rasgos que caracterizan las dos últimas décadas de cambios en nuestro sistema financiero. Aunque en capítulos posteriores desarrollaremos más ampliamente cada uno de estos aspectos, a continuación vamos a adelantar las tendencias que presentan en general los mercados financieros:
- Tendencia a la desintermediación (titulización): Proceso tendente a la relación directa entre ahorradores y emisores de activos financieros (mercados desintermediados).Esta tendencia se aprecia por la reducción del papel de la transformación de activos y la importancia creciente de la colocación de títulos directamente entre los ahorradores. Ejemplos de este proceso se observan en la mayor importancia en el mercado de dinero de la negociación de pagarés frente a la alternativa de los intermediarios de créditos y préstamos; en el mercado de capitales la financiación a través de bonos, obligaciones, acciones, etc.
- Tendencia a la globalización: Con esto nos estamos refiriendo tanto al proceso de integración de los mercados mundiales como a la eliminación de las fronteras entre los diferentes intermediarios.
En el primer caso, la integración de los mercados posibilita la negociación sin interrupciones de los mercados de divisas, segmentos de los de acciones y bonos, futuros y opciones, etc.
En el segundo caso, la globalización supone la oferta de una más amplia gama de servicios que da lugar a un acercamiento entre las instituciones, haciendo desaparecer las diferencias entre ellas.
Esta tendencia obliga a las empresas a mejorar sus sistemas informativos sobre los mercados extranjeros y a plantearse sus estrategias en dos sentidos:
- Especializarse en segmentos específicos del negocio.
- Convertirse en conglomerados financieros que ofrezcan todos los servicios.
- Tendencia a la desregulación: Proceso de eliminación de restricciones y trabas legales a la actividad financiera.
De todas formas, lo que intentan realizar las autoridades en este sentido es centrar la regulación en la garantía de la solvencia de las entidades y en la protección del cliente. Es por ello que mucha gente habla de nueva regulación en vez de desregulación. El sector financiero es muy importante en la actividad real, por lo que siempre estará regulado en mayor o menor medida.
- Tendencia a la innovación: Sin lugar a dudas esta es la tendencia más fácil de comprobar y más colorida de las que hemos apuntado.
En este sentido, podríamos identificar la innovación financiera como la actividad que provoca alguna de las siguientes situaciones:
- Facilitar la cobertura o reducción de riesgos.
- Completar la gama de instrumentos del mercado.
- Reducir costes de transacción de carácter no fiscal y aumentar la liquidez de los mercados.
- Evitar las restricciones de la venta al descubierto.
- Proporcionar apalancamiento y facilitar la especulación.
- Producir arbitraje de imperfecciones del mercado.
- Volatilidad de variables económicas: tipos de interés, tipos de cambio, cotizaciones bursátiles, etc., que hace aparecer el riesgo derivado de fluctuaciones no esperadas en dichas variables.
- Progreso de la informática, con su lógico apoyo al avance de las técnicas.
- Incremento de la riqueza financiera, que hace demandar nuevos productos para necesidades cambiantes.
- Mayor cultura financiera de inversores que cambian sus demandas a productos más específicos.
- Competencia entre los intermediarios, que hace aumentar la oferta de nuevos productos.
- Proceso de desregulación, aumentando las posibilidades del negocio.